domingo, 27 de diciembre de 2020

Cerro Leonera

El tema de la altura en los cerros es algo que me ha traído más de una complicación. La primera vez que sentí los efectos de la puna fue horrible, sensación de estar totalmente fuera de combate, el cerebro ordenando moverse y el cuerpo totalmente indiferente a las ordenes del cerebro.
Cuando con mi hermano Elvis decidimos intentar el Cerro Leonera, para mi fueron palabras mayores, con una altura un poco mayor a los 5.000 metros, junto a su inmediato vecino El Plomo, son cerros clasicos para la preparación de objetivos de mayor altitud.
Sin embargo, la preparación física juega un rol importante, y para mi quedó demostrado al subir el Leonera por segunda vez, previa preparación física y aclimatación, hice la cumbre en poco más de cuatro horas desde Cancha de Carreras sin ninguna sensación de puna.
El Leonera se ha transformado para mí en un buen cerro de entrenamiento, realizando su ascenso en varias oportunidades.
Aquí algunas fotos:
 
En Cancha de Carreras después de una buena nevazón.

Con amigos de esos años, Jaime Wastavino y Juan Carlos Caro.

Una vista hacía Cancha de Carreras desde el filo.


Pasada por penitentes.

Cumbre . Primera vez.