lunes, 28 de diciembre de 2020

Parque Nacional Toubkal-Marruecos, Africa.

Como muchas cosas que me han sucedido en la vida, los viajes en la mayoría de las veces surgen de conversaciones, de inquietudes, de esas cosas a las que a veces no les damos mucha importancia pero que terminan transformándose en realidades que enriquecen nuestras vidas, porque para mi todo enriquece, incluso lo malo que a veces nos pasa.
Recuerdo que en alguna conversación ya varios años atrás, mi patiperro hermano menor Elvis, me mencionó que tenía proyectado un viaje a Marruecos, que había estado leyendo sobre la Cordillera del Alto Atlas occidental y que le parecía un destino atractivo, con el Cerro Toubkal que es la cumbre más alta de esta cordillera y algunos otros cerros para subir, una experiencia totalmente distinta a lo ya realizado en tierras chilenas y vecinas hermanas, en esos momentos todo quedó ahí, en una conversación como tantas otras, porque cuando nos juntamos con mi hermano y algún otro montañero, de lo único que hablamos es de cerros y viajes.
En octubre del 2018 planificando ya lo que serían nuestras vacaciones, yo tenía listo el mes de enero, viajaríamos en familia recorriendo el sur chileno y argentino, un viaje de casi 5.000 kilómetros, me quedaba febrero, y ahí adivinen, me acorde de mi hermano.
Usando la tecnología, le envié un wasap, ¿tenís algo planificado pa febrero?, dispongo de 15 días. Voy a Marruecos, respuesta corta y clara, quede plop. Cuando yo le había hecho la consulta, me imaginaba una respuesta como voy al Marmolejo, una travesía por los andes centrales, o un viajecito con algunos cerritos a Patagonia, pero me dijo Marruecos. 
Mastiqué la respuesta un rato y de inmediato me saltó la duda, ¿con quién va?. Ya me había picado el bicho, revisé cupo de la tarjeta de crédito, hable con mi hijo menor para un prestamo y le "avise" a mi esposa que me estaba tincando la ídea de darme una vueltecita por tierras africanas.
Cuando confirmé que mi hermano viajaba solo, me invité, anotame pal viaje, de allá somos. 
Comenzé con los preparativos de rigor, pasaporte, estudiar las rutas, ver equipamiento, dejar las cosas arregladas en casa, (porsiaca, uno nunca sabe) y nos embarcamos en esta genial aventura, guinda de la torta, mi hijo mayor que viajaría a España y Portugal, y de pasadita nos iría a buscar a Marraketch, en Marruecos, un encuentro que sin duda resultaría inolvidable.
Aquí les dejo algunas fotitos de la primera parte de nuestra aventura en los cerros Marroquíes.
Ingresando al Parque Nacional Toubkal


Contemplando la Cordillera del Alto Atlas, Marruecos.




Varios de estos puestos en el camino.

LLegando al Refugio del Club Alpino Francés de Casablanca, nuestro hogar por más de una semana.